jueves, 23 de junio de 2011

Mucho gusto: Aurora

Hola - lo saluda con un beso es la mejilla, lleva puesto un vestido negro, un poco de maquillaje y una sonrisa que intenta esconder. 
Hola. Mucho gusto, Marcos. - Se levanta para ofrecerle una silla mientras no para de mirar fijamente sus ojos verdes. Sonríe lentamente.
Muchísimo gusto, Aurora. - Lo mira fijo a los ojos con una sonrisa.
Él trata de esconder su sonrisa, y una brisa helada pasea por su espalda. Ha descubierto algo importante, sigue con vida.
Ella lo mira fijo, muy fijo.. Sonríe mientras se sonroja un poco, enciende un cigarrillo, aspira un poco y dice: - Aquí estamos, cuéntame de ti, de lo que quieres que sea nuestra vida..- Lentamente bota el Humo, pero sin dejar de mirarlo ni un segundo.
Tras un breve silencio que acompañó la tensión entre sus miradas, él responde: - Nuestra vida será como el humo de ese cigarrillo, dependerá de tus labios y del sabor que le quieras dar. - Sonríe tímidamente, el olor a tabaco deja de ser hostil.
Aspira otro poco, y repite: - Mucho gusto, Aurora.  Puedo no ser la mujer de tus sueños, pero seguramente soy la mujer de tu realidad. Discúlpame por la demora, es que tuve bastantes trancas antes de llegar, ya estoy aquí. Me presento: Soy el amor de tu vida.- Sonríe con picardía.
Mientras se ríe, él roba una caricia de la piel de sus manos. Su textura, le recordará por siempre la picardía de sus ojos.
Aurora mueve un poco mas su mano, lentamente roza sus dedos, y en el silencio más profundo lo mira.. Se consume su cigarro, pero no importa, sus miradas se fuman la vida. Se acerca un poco, ese quedara guardado en su memoria como el día que conoció al amor de su vida.. De golpe rompe el silencio con una pregunta - Crees en el amor o son puras utopías? -
Atónito por la pregunta, marcos recurre a los más elocuentes pensamientos de su profunda mente. Rápidamente, construye una respuesta contundente y, en demasía, inteligente. Pero, es consciente de la aproximación de ella, el color de sus ojos lo cautiva, el calor de su respiración lo regocija, el olor de su perfume lo embrutece. Responde torpemente: - Creo que eres mi utopía y podría enamorarme de ti - Advierte en su respuesta, el gravísimo error estratégico de quedar en evidencia. En su interior, culpa al perfume que exhala su pecho.
Entonces Aurora prefiere no perder ni un segundo, teme que cambie de parecer, y deje de ser ella la mujer con la que ha soñado, busca en su mente una palabra que este acorde con lo que su corazón siente, y lo que su amor le dice -Yo creo que las utopías son como los atardeceres.. Alguna vez has caminado hacía un atardecer? - No deja que responda, y continua diciendo: - Has visto lo hermosos que son? A veces desearía alcanzarlos y camino, y camino esperando llegar hasta ellos, pero cae la noche y desaparece, ya no está, se esfuma. Y aunque no lo alcanzo, me siento feliz; Sabes ¿por qué? Porque el desear alcanzar los atardeceres me impulsa a moverme hacia adelante, a caminar y caminar, para intentar alcanzarlo, así es el amor, por momentos parece inalcanzable o imposible, pero nos mueve. Enamórate de mi, de mis ojos y mis labios.. Y que tal si caminamos juntos hacia el atardecer. - Mueve sus dedos, como si sus manos caminaran hacia la de el y suspira hondo.
El carmesí de sus labios, es único. El arco superior cuando habla, tira imperceptible hacia un lado. Fijamente, seducido por su boca, pretende hacer el ademán para acercarse a ellos. Está expectante por el sabor de sus besos, por la fuerza de su mordida, por la sensación de su lengua. La intriga es latente, su corazón se acelera, suda. Ha tomado la decisión de besarla.
Aurora entiende sus miradas, y de nuevo sonríe, pone en cigarrillo sobre el cenicero, lleva su mano a su mejilla y la acaricia suavemente, se retrasan los minutos, se acerca un poco mas. Y cierra lentamente sus ojos.
No es una sorpresa. Marcos arremete contra ella. La besa. Saborea cada parte color rojo de sus labios. Con una presión media, sin soltarla, sin lastimarla. Sus lenguas, casualmente se encuentran por cortos milisegundos, se reconocen entre sí. Como si se tratase de la mejor sinfonía compuesta por Bach, sincronizan cada uno de sus movimientos. No es un beso mágico, como esos de los cuentos de hadas. Es un beso de amor verdadero.
Y pasan los minutos, es como si sus bocas se conocieran de antes, como si bailaran sincronizadas al compás de la mágica sinfonía de sus vidas. Y se separan sus labios, se miran y se reconocen están el uno al otro frente al amor de su vida, frente a la mujer y el hombre más perfectamente preciso a su imperfección, intentan ocultar su sonrisa, pero se escapa entre sus labios, los mismos que se entrelazan una y un millón de veces más..

No hay comentarios:

Publicar un comentario